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La actriz confiesa que ha estado un cuarto de hora sin parar de llorar después de recoger el premio
Y llegó con el Oscar. Arrebatadora, con la estatuilla en la mano, Penélope Cruz se encontró con Isabel Coixet, su directora en Elegy, en los pasillos del hotel Mondrian, y de sus ojos saltaron chispas de felicidad. A punto de entrar a la rueda de prensa para los medios españoles, aún recibió más parabienes que unir a la colección de todos los que se habían puesto en contacto con ella entre el final de la ceremonia y su saludo a Coixet, 90 minutos en los que la madrileña había pasado rápidamente por el baile del Gobernador -la cena oficial posgala y reponefuerzas que se celebra justo al lado de la ceremonia-
De la ceremonia, marcada por el triunfo de Slumdog millionaire, recuerda poco. “Me ha parecido preciosa. Creo que muchos de los cambios que han hecho funcionan muy bien y ha habido cosas muy emocionantes. Hugh Jackman ha estado genial… Tampoco la he visto entera, porque como mi categoría era la primera, cuando gané y me metieron en un cuarto a hacer entrevistas durante una hora… Me ha encantado el número musical de Beyoncé y Jackman, y el cambio de modelos en la entrega a los trofeos a los actores”. Por supuesto, no olvidó a su familia, “inmensamente feliz”, a su madre muy nerviosa, que vio la gala sentada a su derecha, y respondió con cortesía, pero avisando que a ese trapo no entraba, sobre Javier Bardem.


Febrero 23, 2009 a las 3:37 pm
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Marcel·lí